La ambiciosa reforma política impulsada por el gobierno de Javier Milei ha comenzado a mutar apenas días después de su presentación. Ante la evidencia de que no cuenta con los números necesarios en el Congreso, La Libertad Avanza ha abandonado su postura inicial de intransigencia y ya acepta que la eliminación total de las PASO (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) difícilmente supere el filtro legislativo sin modificaciones sustanciales.
El PRO y la UCR: aliados con propuestas propias
El PRO, principal sostén parlamentario del Ejecutivo, ha tomado una distancia prudencial del texto original. El jefe de la bancada en Diputados, Cristian Ritondo, advirtió que el oficialismo no consultó previamente el contenido de la reforma y planteó que existen «grises» entre la eliminación y el sistema actual. La postura del macrismo es estratégica: el partido depende de las primarias para dirimir candidaturas en distritos donde compite o convive con los libertarios, por lo que propone que las PASO dejen de ser obligatorias para quienes presentan lista única.
Por su parte, el radicalismo ha pasado a la ofensiva con un proyecto propio en el Senado. El jefe del bloque de la UCR, Eduardo Vischi, presentó una iniciativa para transformar las PASO en primarias abiertas y optativas. Este modelo busca:
El oficialismo admite la necesidad de consenso
Desde el corazón del poder legislativo libertario, el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, reconoció abiertamente que el Gobierno no tiene mayoría propia y que el texto final será el resultado de una intensa negociación. «Veremos con el correr de los días cuál es la ley definitiva», admitió, abriendo la puerta a que el paquete se desguace o se apruebe con cambios profundos.
La Casa Rosada descuenta que tendrá el apoyo de los gobernadores que trabaron alianzas con LLA en sus distritos entre los que se encuentra Rogelio Frigerio, además de Alfredo Cornejo (Mendoza) y Leandro Zdero (Chaco). Los tres mantuvieron encuentros recientes con Karina Milei, con quien revalidaron sus sociedades.
Mientras la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y el propio Ritondo actúan como articuladores en ambas cámaras, el peronismo ha cerrado filas en el rechazo. José Mayans, jefe de la bancada de Unión por la Patria, calificó la discusión como una «cortina de humo» para evitar el debate sobre la crisis económica, lo que obliga a la Casa Rosada a depender exclusivamente de los sectores dialoguistas para avanzar.