Los nuevos documentos desclasificados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos revelaron una trama inesperada que vincula al financista Jeffrey Epstein con el exestratega estrella de Donald Trump, Steve Bannon. Los correos electrónicos intercambiados en 2019 exponen un plan para financiar organizaciones católicas fundamentalistas con un objetivo explícito: «derribar a Francisco».
La investigación, publicada en La Nación por Elisabetta Piqué, detalla cómo sectores de la ultraderecha estadounidense intentaron utilizar los casos de abusos sexuales en la Iglesia para desacreditar al pontífice argentino por sus posturas sobre el capitalismo, la migración y el medio ambiente.
El plan para «deponer» al Papa argentino
En junio de 2019, apenas semanas antes de su arresto, Epstein mantenía contacto estrecho con Bannon. En uno de los correos, Bannon fue contundente: “Derribaremos a Francisco”. El plan incluía el uso de información sensible sobre la jerarquía eclesiástica para forzar un cambio de mando en la Santa Sede.
Para lograrlo, Bannon y Epstein se apoyaron en infiltración financiera ya que Epstein comenzó a financiar organizaciones benéficas católicas a través de su fundación para ganar influencia.
Por otro lado, comenzaron una guerra de información, en la que utilizaron el acrónimo «ITCV» (In the closet of the Vatican), en referencia al libro Sodoma de Frédéric Martel, para explotar los escándalos de abusos sexuales e hipocresía en la curia.
A esto lo complementaron con alianzas con obispos rebeldes, como el exnuncio Carlo Maria Viganò, quien más tarde sería excomulgado por Francisco en 2024.
El interés por el Banco del Vaticano (IOR)
Más allá de la ideología, los documentos revelan un interés pragmático de Epstein por las finanzas de la Santa Sede. El financista investigó a fondo la renuncia de Benedicto XVI y los cambios en el Instituto para las Obras de Religión (IOR).
Epstein sostenía que el banco del Vaticano era un canal estratégico porque permitía a «clientes de élite» transferir dinero y evadir controles de Italia y la Unión Europea. Según sus correos enviados al exsecretario del Tesoro, Larry Summers, el IOR representaba una herramienta de opacidad financiera sin igual en Occidente.
Conexiones internacionales y el «Hacker» italiano
La trama también roza la política interna italiana. El nombre del actual vicepremier, Matteo Salvini, aparece citado 89 veces en los archivos de Epstein, coincidiendo con el periodo en que Bannon intentaba instalar una «universidad del populismo» en un monasterio medieval de Italia para formar cuadros contra el Papa.
Un informe del FBI añade un componente cinematográfico a la causa: Epstein contaba con un hacker personal de nacionalidad italiana. Este individuo, altamente calificado, poseía múltiples pasaportes, incluyendo uno del Vaticano, lo que sugiere un nivel de acceso a la ciudad-estado que los investigadores aún intentan dimensionar.