La planta de Toyota en Zárate, símbolo de la producción industrial argentina, confirmó un nuevo proceso de ajuste que profundizará el achique de su estructura laboral. La firma japonesa comunicó que recortará otros 500 puestos de trabajo, marcando el fin definitivo del esquema de producción de tres turnos (24 horas) que había implementado con éxito a principios de 2023.
Este anuncio se da en un contexto crítico para el sector, donde el modelo económico actual y la apertura de importaciones han golpeado la competitividad local. Tras varias etapas previas de retiros voluntarios y «despidos hormiga», la empresa líder del mercado local se encamina a operar nuevamente con solo dos turnos, reflejando la fuerte contracción del consumo y la demanda regional.
Factores detrás del ajuste: caída de ventas y robotización
La decisión de Toyota no responde a un único factor, sino a una combinación de variables macroeconómicas y cambios en la estrategia productiva. Según datos de ADEFA, la fabricación de vehículos en el país cayó un 30,1% interanual, mientras que las exportaciones —motor principal de la planta de Zárate— retrocedieron un 28,9%.
La automotriz avanza con un agresivo proceso de robotización en su línea de montaje. El objetivo es adaptar la planta a nuevas exigencias tecnológicas globales y sostener un ritmo de 180.000 unidades anuales con una dotación de personal más reducida.
A su vez, el sector advierte que la prioridad del Gobierno nacional hacia los bienes importados está generando un «crack» en la industria manufacturera local, que ya no logra sostener los niveles de actividad de años anteriores.
Clima de tensión en la planta de Zárate
La noticia generó un impacto inmediato entre los operarios. En las últimas horas se registraron asambleas y reuniones informativas en los sectores de producción (los llamados meetings), donde los representantes gremiales y la empresa notificaron la magnitud del recorte.
Aunque Toyota tiene previsto el lanzamiento de nuevos productos para finales de 2026, la realidad inmediata marca un retroceso operativo. El regreso a los dos turnos implica no solo la pérdida de empleos directos, sino también una reducción en el pago de horas extras y beneficios adicionales para los trabajadores que logren conservar su puesto, afectando indirectamente a toda la zona de influencia de Zárate y Campana.