El 19 de diciembre de 2001, en medio de la crisis que sacudía al país, el militante social de Rosario fue asesinado mientras defendía a los chicos de un comedor escolar
ROSARIO – Hace 24 años, Argentina atravesaba una de las crisis más profundas de su historia. El 19 de diciembre de 2001, mientras el país se convulsionaba bajo el gobierno de Fernando De la Rúa, un hecho de violencia institucional marcaría para siempre la memoria colectiva: el asesinato del entrerriano Claudio Hugo Lepratti, conocido como «Pocho» o «El Ángel de la Bicicleta».
Lepratti tenía 35 años y trabajaba como auxiliar de cocina en el comedor de la Escuela N° 756 «José M. Serrano», en el barrio Las Flores, al sudoeste de Rosario. Ese día, mientras los chicos comían en el establecimiento, efectivos policiales llegados desde Arroyo Seco comenzaron a disparar en los fondos de la escuela.
Sin dudarlo, Pocho subió al techo para proteger a los menores. Sus últimas palabras fueron un grito desesperado: «¡Hijos de puta, bajen las armas que aquí solo hay pibes comiendo!». La respuesta fue un disparo de escopeta cargada con balas de plomo, disparado por el agente Esteban Velásquez, que impactó en su tráquea y le provocó la muerte instantánea.
Un militante de los barrios populares
Nacido en Concepción del Uruguay el 27 de febrero de 1966, Lepratti había estudiado Derecho en la Universidad Nacional del Litoral y fue seminarista en el Instituto Salesiano de Funes durante cinco años. En 1991 abandonó el seminario y se instaló en el barrio Ludueña de Rosario, donde comenzó su trabajo territorial junto al sacerdote Edgardo Montaldo.
Durante más de una década, Pocho se dedicó a la contención social de adolescentes en barrios humildes. Dio clases de guitarra, participó en la creación de más de veinte grupos de niños y jóvenes —siendo el primero «La Vagancia»—, y fundó la revista «El Ángel de Lata». También militaba como delegado de ATE Rosario y era congresal de la CTA.
Justicia y memoria
La Justicia condenó a Esteban Velásquez a 14 años de prisión por homicidio agravado. Además, otros cinco policías fueron condenados por falsedad ideológica y encubrimiento agravado, tras comprobarse que habían baleado el patrullero para simular un ataque y justificar los disparos.
La propia Dirección de Asuntos Internos de la policía provincial reconoció que «el asesinato del militante social Lepratti ocurrió fuera de la zona de saqueos y en los fondos de una escuela», y que «no se justifica haber efectuado los disparos reconocidos, ni siquiera en carácter intimidatorio».
Desde entonces, la figura de Pocho Lepratti se convirtió en símbolo de la resistencia y la solidaridad en los sectores más vulnerables. Su historia trascendió gracias a la canción «El ángel de la bicicleta», compuesta por Luis Gurevich e interpretada por León Gieco en 2005.
«El trabajo nos hace ascender como personas, mientras que la falta de trabajo nos incita a la violencia, a la droga, a la delincuencia», dejó dicho alguna vez este militante social que entregó su vida defendiendo a los pibes del barrio.