La Escuela Secundaria N°13 “Gobernador López Jordán” atraviesa una situación crítica que afecta directamente el derecho a la educación de sus alumnos. Debido a la carencia de al menos 45 sillas, la institución se vio obligada a implementar un sistema de cursada rotativa en el turno mañana. Esta medida implica que, cada día, un curso completo no asiste a la escuela para que sus bancos puedan ser utilizados por otros estudiantes.
La rectora del establecimiento, Brenda Moreira, confirmó que el pedido formal por el mobiliario se elevó hace 15 días a través de las vías jerárquicas correspondientes, pero hasta el momento el Consejo General de Educación (CGE) no ha brindado una respuesta concreta ni plazos de entrega. Mientras tanto, los alumnos que no asisten de forma presencial deben realizar actividades virtuales, una modalidad que la comunidad educativa considera insuficiente.
Déficit de infraestructura y problemas de accesibilidad
A la falta de bancos se suma un problema de espacio crónico: la matrícula de 562 alumnos supera la capacidad edilicia, lo que obliga a algunos cursos a tomar clases en espacios prestados por instituciones vecinas. Sin embargo, la preocupación más urgente radica en las barreras arquitectónicas del edificio, que dificultan el acceso de una estudiante con movilidad reducida.
El establecimiento cuenta con escalones internos y veredas deterioradas que complican el desplazamiento diario. Los días de lluvia, el acceso se vuelve prácticamente intransitable debido a la acumulación de agua y el mal estado de la infraestructura externa.
Si bien personal de Arquitectura del CGE visitó la escuela para analizar la construcción de rampas, aún no hay definiciones sobre el inicio de las obras.
Una comunidad educativa a la espera de respuestas
La situación de la Escuela López Jordán no es nueva. Desde la institución aseguran que existen reclamos históricos por mejoras edilicias que han sido ignorados sistemáticamente. La distribución de los alumnos en tres turnos (mañana, tarde y noche) intensifica el desgaste de las instalaciones y pone de manifiesto la necesidad de una intervención integral por parte del Estado.
“Sabemos que no es lo mismo la presencialidad, pero es la forma que encontramos de resolver el problema”, expresó Moreira, graficando la resignación de una comunidad que debe elegir qué alumnos estudian sentados y quiénes se quedan en su casa.
La falta de respuestas por parte de las autoridades educativas mantiene en vilo a padres, docentes y estudiantes, quienes exigen condiciones dignas para el desarrollo del ciclo lectivo y la eliminación de las barreras que impiden una verdadera inclusión educativa.