El Congreso de la Nación se convirtió este jueves en el escenario de un escándalo de proporciones, donde la desinformación y el negacionismo lograron un espacio oficial con el respaldo del presidente de la Cámara, Martín Menem. El evento, titulado “¿Qué contienen realmente las vacunas Covid-19?” y organizado por la diputada del PRO Marilú Quiróz, alcanzó su punto más bochornoso con la aparición de un supuesto «hombre imantado» por la vacuna.
La escena desató la indignación de la comunidad científica y médica argentina, que había denunciado la irresponsabilidad institucional de dar lugar a un evento antivacunas.
El viejo «truco» del hombre imantado
El pico del escándalo ocurrió con la presentación del supuesto «fenómeno» del magnetismo cutáneo. La explicación de este truco físico es simple: la adherencia de objetos ligeros a la piel no es magnetismo, sino la fricción y la tensión superficial generadas por el sudor o los aceites naturales del cuerpo.
El Congreso, en lugar de utilizar sus recursos para fomentar la ciencia, dio un espacio oficial para promocionar mentiras que ya han sido refutadas y que ponen en riesgo la confianza en las políticas sanitarias.
El evento, que contó con el respaldo de la presidencia de la Cámara, expone un profundo problema de criterio en la dirigencia política: la irresponsabilidad de utilizar el máximo foro democrático para validar teorías pseudocientíficas que, en el fondo, son un ataque a la vida pública y al bien común.
El contundente repudio de las sociedades científicas frente a la organización de la jornada
Frente al espectáculo de desinformación, siete de las principales entidades médicas y científicas del país (SADIP, SAVE, SADI, entre otras) habían emitido un comunicado conjunto condenando el evento.
Las sociedades coincidieron en señalar que la jornada «avala discursos negacionistas y abre la puerta a mayor confusión en un momento crítico para la vacunación en el país».
En la misma línea, el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, confirmó su participación en una actividad alternativa convocada por el Congreso para defender la evidencia científica. “Es fundamental sostener el consenso sanitario alcanzado durante décadas y enfrentar el negacionismo con claridad, responsabilidad y compromiso con la salud colectiva”, afirmó el ministro provincial.
Cómo es la ilusión del «Hombre imantado»
En muchos videos y demostraciones que han comprobado y descartado de plano cualquier efecto magnético, la explicación más común para que objetos ligeros se adhieran a la piel (especialmente metales, monedas o cucharas) no es el magnetismo, sino la fricción y la tensión superficial (o «piel del agua») causada por la humedad o aceites naturales de la piel.
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Aceites y Sudor: La piel, especialmente si está limpia o tiene algo de humedad/sudor, crea una superficie ligeramente pegajosa. Si el objeto es liso, plano y no muy pesado, esta fricción puede ser suficiente para que se mantenga adherido, desafiando temporalmente la gravedad.
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Talco: Un truco común para demostrar que no hay magnetismo es aplicar talco o un polvo fino a la piel. Si los objetos ya no se pegan, es una señal de que la fricción y la humedad eran el factor clave, ya que el talco elimina esa «pegajosidad».
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Adhesivos o Dispositivos: En algunos casos, se puede usar un truco con adhesivos muy discretos, cinta doble cara, o incluso pequeños dispositivos ocultos (como un electroimán en el brazo) para lograr el efecto.
Existe al menos un caso documentado, el de Jamie Keeton (conocido como «Can Head»), donde la adherencia de objetos se atribuye a una condición de una Piel con Mayor Adherencia.
Se dice que su piel absorbe un nivel de oxígeno superior al normal, lo que resulta en una temperatura corporal más alta y una piel que actúa como una especie de ventosa o tiene una adherencia inusual, permitiendo que latas y otros objetos se «peguen» sin imanes ni adhesivos obvios. Los médicos aún están investigando esta condición.